Ahora prometen un monorriel...
El Gobierno ofrece los detalles en la convocatoria a
consulta del pliego de condiciones para el proyecto de tren. La novedad es un monorriel
que atravesaría toda la provincia de Santo Domingo, desde su punto más al oeste
(Los Alcarrizos) hasta el Aeropuerto de Las Américas, en el este.
El proyecto sería un remiendo más cosido al maltrecho
sistema de transporte del Gran Santo Domingo y, potencialmente, una de las
soluciones más contundentes al gran desorden que sufre cada día el ciudadano
común, aquel que está condicionado a transportarse en este gran laberinto encaminado
a su colapso total.
No sólo se trata de un asunto de optimizar la movilidad.
Cada año, el aumento constante de la cantidad de vehículos privados aumenta la
contaminación del aire, la dependencia de los hidrocarburos y la pesada carga
tributaria sobre el usuario común. La salud misma del ciudadano, tanto la
física, mental y emocional se ve, en parte, condicionada al caos del transporte
urbano. Mejoraría nuestra calidad de vida con soluciones realmente eficaces, no con escándalos de corrupción envueltos en promesas de cuentos de hadas.
En el Gran Santo Domingo se realizan más de tres millones de
viajes diarios, de los cuales el 42 % es en transporte privado, 36% es en
transporte público, 21% es a pie y menos del 1% utiliza la bicicleta. Otros
datos interesantes son que 16 mil unidades son carros de concho, 3 mil unidades
de mini-microbuses.
Tendríamos que recordar los casi 30 años de intentos
sistemáticos para la organización y transformación integral en el sector de
transporte público de pasajeros del país. En el año 1997 empezaron a funcionar
los autobuses de la OMSA (Oficina Metropolitana de Servicio de Autobuses) y
apareció la AMET (Autoridad Metropolitana de Transporte). Desde ahí, empezó a
brillar el verde en toda la ciudad, con más rutas de nuevos autobuses y de “hombrecitos
verdes” que no dejaban de hacer señas en las intersecciones principales y de
poner multas.
En el año 2008 llegó el Metro
de Santo Domingo, el buque insignia del entonces presidente Leonel
Fernández. Con su Línea 1, atraviesa a Santo Domingo de Norte a Sur. Años
después, una segunda línea conectó el límite Oeste de la ciudad con vía central
de la Zona Oriental. Luego llegó el sistema de teleféricos, que sirve de enlace
entre el transporte común y el Metro. La avenida Núñez de Cáceres nos ofrece la novedad del Corredor de Autobuses que engulló a los carros de concho y transformó a sus choferes.
Las arterias de la ciudad, también evolucionaban, con pasos
a desnivel, túneles y ampliaciones de algunas vías. En este 2021 seguimos
esperando la extensión de la Línea 2 del Metro, más unidades de teleféricos, la
prohibición para la importación de motocicletas y el cumplimiento de la promesa
eterna de deschatarrizar el parque vehicular urbano.

